Caldera

La calefacción y refrigeración de nuestro hogar es uno de los principales gastos de las facturas, pues supone el 63% del consumo energético, de modo que si queremos ahorrar en nuestro presupuesto anual, la mejor forma es empezar por ahí. El Programa «Hogares Verdes» del Ministerio publicó un interesante artículo en el que nos ofrecía 5 interesantes medidas efectivas, baratas y gratuitas para ahorrar hasta el 40% del consumo total de calefacción en casa, son estas:

  1. Ajustar la temperatura en cada estancia (ahorro entre 10 y 20%): no se necesita la misma cantidad de calor en todas las estancias de la vivienda (p.ej.: sótano, dormitorios, salón, cocina…), lo ideal es aportar a cada espacio el calor adecuado, así es posible bajar la temperatura media de la vivienda aproximadamente en 1 ó 2°C sin pasar frío. Y cada grado menos de temperatura media de una vivienda reduciría en torno al 10% el consumo de energía de la calefacción, lo que supone un ahorro entre un 7% y un 11% de la energía utilizada.
  2. Evitar pérdidas de calor al ventilar (ahorro entre 15 y 20%): abrir a la vez las ventanas de toda la casa, manteniendo abiertas las puertas que comunican las estancias. Las corrientes que se producen permiten que el aire de la vivienda se renueve por completo en unos pocos minutos. Este sistema permite reducir el tiempo de ventilación, evitando, en buena medida, que las paredes se enfríen (volver a calentarlas conlleva un consumo extra de calefacción).
  3. Purgar los radiadores al principio de la temporada fría (ahorro del 5%): sacar el aire que se acumula en ellos y que impide que éstos calienten adecuadamente. Es fácil y apenas lleva unos minutos.
  4. Al salir de casa… apagar (ahorro entre 10 y 20%): se gasta menos energía apagando la calefacción por la noche o al ausentamos de casa que manteniéndola encendida. Pero si deseamos tener una temperatura dada al levantarnos o al llegar a casa, tenemos una solución sencilla: utilizar un termostato programable que se encargue del encendido anticipado de nuestra calefacción.
  5. Instalar un buen termostato (o varios)

    Los termostatos son unos prácticos aparatos que facilitan la tarea de mantener la vivienda a la temperatura deseada. Cuando ésta llega a los grados fijados, apagan la calefacción, encendiéndola de nuevo cuando vuelve a caer. Existen varios tipos y de varios precios.
    Los termostatos tradicionales son baratos, pero no se pueden programar.
    Los más habituales son los denominados bimetálicos, que suelen llevar una ruedecita que hay que girar para indicar la temperatura deseada. El problema es que son poco precisos, con márgenes de error de 1-2°C. Además, con este tipo de aparatos es fácil dejar la calefacción encendida innecesariamente por un olvido.
    Los denominados “cronotermostatos” son termostatos digitales programables. Son mucho más precisos y hacen posible que la calefacción se encienda o apague a horas concretas o que las temperaturas se mantengan en unos valores definidos en distintos intervalos horarios y días de la semana.
    Otra opción son los cabezales termostáticos que se montan directamente sobre las válvulas del radiador (siempre que sean válvulas “termostatizables”) que permiten regular independientemente la emisión de calor de los radiadores, manteniendo cada estancia de la vivienda a la temperatura deseada.
    Y con la llegada de las nuevas tecnologías, la opción más confortable, aunque también más cara, son los termostatos WiFi, que te permite controlar la temperatura de tu casa estés donde estés, desde cualquier lugar, a través de tu móvil o cualquier otro dispositivo digital, vía wifi o conectándote a la red.

Fuente: Ministerio de Agricultura y Pesca, Alimentación y Medio Ambiente

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